Es muy habitual que en reportajes periodísticos, en conversaciones con amigos o en las diferentes redes sociales, se diga aquello de “a los zumos comerciales se les echa mucha azúcar”o “los zumos comerciales llevan mucha agua” o “no tienen nada que ver con los caseros”.  Pues bien, te adelanto que en algunos casos puede ser verdad y en otras no. Debemos aprender a diferenciarlos si queremos saber realmente qué estamos comprando. Porque no todos los zumos son iguales (aunque en los estantes del súper así nos lo parezca).

 

Paso 1: Gira el envase

Si algo caracteriza a cualquier tipo de zumo comercial (y a las bebidas que parecen zumos pero no lo son), es su envase. Todos están llenos de fotos o dibujos de fruta.

Así que lo mejor es olvidarnos del marketing del producto  y girar el envase.

En el lateral o en la parte trasera del envase es donde podemos encontrar la información más importante:

  • La denominación del producto
  • El listado de ingredientes

 

Paso 2: Buscar la denominación del producto

La legislación existente, en este caso el Real Decreto 781/2013 establece cómo deben denominarse a los diferentes zumos de frutas y otros productos similares.

Zumo de frutas:

Cuando es ésta la denominación que aparece en el envase, se trata de zumo elaborado a partir de las partes comestibles de frutas sanas y maduras, frescas, refrigeradas o congeladas.  Se pueden mezclar varios tipos de fruta para su comercialización.

En el caso de los cítricos (naranjas, mandarinas), el zumo se extrae del endocarpio o pulpa. La lima, se puede obtener del zumo del fruto entero.

Por tanto, cuando en la denominación del zumo sólo se indica “zumo de fruta” o “zumo de fruta 100%”, lleva únicamente eso: zumo de fruta. En algunos casos también puede contener vitaminas añadidas o de forma menos habitual, aditivos. Sería por tanto el zumo de mayor calidad.

Cada vez es más fácil encontrar estos zumos en cítricos (naranja, mandarina). Es más complicado para uva o manzana, aunque algunas marcas que ya los comercializan.

zumo exprimido

Fig 01. Etiquetado de zumo

Zumo de frutas a partir de concentrado:

En este caso se elimina parte del agua del zumo, obteniendo un zumo concentrado. Posteriormente se le vuelva a adicionar agua para reconstituir de nuevo el zumo. ¿Y por qué primero le quitan el agua para luego volver a añadirla? Por ejemplo si el zumo procede de otros países, se ahorra costes de transporte al eliminar el agua en origen. Una vez en el país de destino, se vuelve a reconstituir, se envasa y se vende.

Podemos pensar que los fabricantes pueden utilizar alguna “triquiñuela” que les permita añadir más agua de la que tenía en origen la fruta y así rentabilizar más el producto. Para evitar este tipo de prácticas, entra en juego la legislación. Establece los grados brix que debe tener el producto final para cada tipo de zumo. Los grados brix miden la cantidad de azúcar disuelta en el zumo. Y la única fuente posible de azúcar es el zumo concentrado.

Si se revisan las etiquetas nutricionales de zumo de fruta y zumo de fruta a partir de concentrado de un mismo tipo de fruta (por ejemplo naranja), se puede comprobar que es similar.

Las técnicas utilizadas hoy en día para la concentración de los zumos son cada vez más respetuosas con las frutas. Por tanto este tipo de zumos, también son una buena opción.

 

zumo a partir de concentrado

Fig. 02 Etiquetado de zumo a partir de concentrado

Zumo de fruta concentrado:

No se debe confundir con el anterior. En este caso al zumo se le elimina parte de su agua, pero no se le adiciona posteriormente. Este tipo de zumo no es tan frecuente en nuestros lineales. En caso de estar destinado al consumo directo, se le debe haber eliminado al menos el 50% del agua.

Debemos tener en cuenta que en este tipo de zumo, al estar concentrado, la cantidad de azúcar es muy elevada.

 

Néctar de frutas:

En este caso, al zumo de fruta se le añade agua. Además se puede añadir azúcar y/o miel o algún tipo de edulcorante.

La legislación indica el contenido mínimo de zumo que debe contener el néctar. Éste oscila entre el 25% en el caso de frutas con mucha pulpa, como los mangos, granadas o plátanos y el 50% en el caso de frutas de zumo como las naranjas, piñas, manzanas, melocotones, peras o tomates.

El néctar lleva agua, además de llevar habitualmente azúcares u edulcorantes. Por tanto es menos interesante para nosotros como consumidores (relación coste/cantidad de zumo de fruta que contiene).

 

néctar

Fig. 03 Etiquetado néctar. En este caso contiene un 50% de zumo de naranja, el mínimo establecido por la legislación.

 

Paso 3: Si no lo tengo claro, al listado de ingredientes

Si a pesar de las indicaciones dadas anteriormente no tenemos claro todavía lo que lleva el zumo que queremos comprar, siempre nos queda el listado de ingredientes.

Todos los zumos, pueden llevar:

  • Vitaminas y minerales que se encuentren autorizados.
  • Aditivos alimentarios autorizados. Los más habituales son los acidulantes, como el ácido cítrico y los antioxidante  como el ácido L-ascórbico.
  • Zumos de limón o de lima para poder corregir la acidez.
  • El aroma, la pulpa y las células que procedan de la misma especie de fruta. Así por ejemplo, cada vez son más los zumos que incorporan la pulpa, lo que les da una sensación más parecida al zumo elaborado en nuestras casas.
  • Los zumos de tomate o de tomate a partir de concentrado pueden llevar además sal, especias y hierbas aromáticas.

Los néctares, además del zumo de fruta pueden llevar:

  • Agua: en este caso siempre lleva este ingrediente, a diferencia de los otros tipos de zumo. En muchos casos es el ingrediente que está en mayor cantidad (el primero de la lista de ingredientes), tal como veíamos cuando hablábamos de etiquetado.
  • Azúcares y/o miel (en cantidad no superior al 20% del peso total del producto final) y/o edulcorantes.  Si únicamente lleva el azúcar procedente de la fruta, en el etiquetado puede indicarse “contiene azúcares naturalmente presentes”.

 

Paso 4: Otras consideraciones a tener en cuenta

Si no queremos que nos den “gato por liebre”, debemos atender a otros aspectos:

  • Cuando se trata de zumos que llevan frutas tales como arándanos, grosellas, granada,… es una práctica muy habitual que se publiciten con grandes letras en el frontal del envase (ahí donde están las fotos de la fruta). Sin embargo, si miramos el listado de ingredientes, el contenido de este tipo de zumos suele ser bajo. En cambio incluyen mayores cantidades de otros zumos, generalmente uva y/o manzana.
zumo de fruta con menor contenido de frutas

Fig. 04 Zumo de frutas que en su frontal indica “arándano, fresa, uva”. En el listado de ingredientes podemos ver que el zumo mayoritario es el de uva (92%), frente al resto.

  • No todas las bebidas que llevan zumo de fruta se consideran zumos. Aunque sus envases no se diferencien de los zumos y se encuentren a la venta junto con estos. Muchas de ellas entrarían dentro de la categoría de bebidas refrescantes. ¿El motivo?
    • La cantidad de zumo que llevan es inferior a la cantidad mínima establecida por la legislación para los néctares. Por mucha fruta que lleve en la etiqueta, por mucho que nos digan que contiene fruta en los anuncios y por muy naranja que sea su color. Así por ejemplo las bebidas como “Sunny”, contienen alrededor de un 5% de fruta.
    • Llevan otros ingredientes no incluidos entre los permitidos para zumos. Por ejemplo las bebidas con zumo de fruta y leche o soja.
  • Si quieres un néctar o una bebida con zumo que no lleve azúcar pero tampoco quieres que lleve otro tipo de edulcorante, mira siempre el listado de ingredientes. No te fíes únicamente del “sin azúcar añadido”.
sin azúcares añadidos

Fig. 05 Parece un zumo pero sólo lleva un 25% de fruta. Indica que no tiene azúcares añadidos peo sí lleva edulcorantes. ¡Mira siempre el listado de ingredientes!

 

Ojo con el azúcar

Por último, no quiero terminar el post sin recordar que las últimas directrices nutricionales recomiendan el descenso del consumo de azúcares libres. Estos azúcares son los que se añaden a los alimentos.

La OMS indica que los azúcares que se encuentran presentes de manera natural en los alimentos (por ejemplo en la fruta) no tienen efecto pernicioso para la salud.  No los considera azúcares libres. ¿Cuál es el problema? Pues que existen algunas excepciones. Y una de ellas es el zumo. Considera que sus azúcares son azúcares libres (aunque procedan únicamente de la fruta), siendo necesario limitar su consumo. Y por si os quedaba alguna duda, esto es extensible a los zumo que nos hacemos en casa.

Este tema está generando algunas controversias (¿ponemos al mismo nivel nutricional un zumo y un refresco?) y  tendrán que seguir realizándose estudios. No obstante, os indico algunos consejos que pueden permitiros moderar su consumo:

  • Los zumos no deben sustituir en ningún caso a las 5 raciones de frutas y verduras que debemos consumir cada día. La asociación 5 al día, indica que únicamente una de las raciones podría ser en forma de zumo.
  • No debemos sustituir el agua por zumo pensando que es más sano.
  • Intenta sustituir los zumos por fruta. Es más saciante y te beneficiarás de su contenido en fibra.
  • Si eres de los que no pueden pasar sin un zumo, puedes utilizar menos cantidad de fruta (no hace falta que el vaso esté completamente lleno) o sustituir parte de las frutas por verduras (con menor contenido en azúcar).
  • No des zumo de fruta a los niños menores de un año. Así lo recomienda la American Academy of Pediatrics.
  • El zumo de tomate, por su menor contenido en azúcar es una buena opción.
  • No te dejes llevar por las modas de los “zumos detox. No tienen este efecto e incluso pueden resultar perjudiciales.

 

Espero que estos consejos te ayuden a tener más claras tus elecciones a la hora de realizar tus compras, en lo que a zumos se refiere.