Lo confieso. Mientras hago cola para pagar en el súper, me gusta mirar lo que lleva la gente en su cesta de la compra. Quiero creer que es “curiosidad profesional”. Viendo el contenido de sus carros intento adivinar si se trata de familias con niños, parejas o personas que viven solas. Si están preparando una fiesta, si les gusta cocinar o son más de microondas, si optan por comida saludable o por la que lo parece.

Ahora lo tengo un poco más fácil. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, ha publicado el “Informe del consumo de alimentación en España”. Éste nos permite tener una radiografía de nuestros hábitos de consumo.

Vamos a ver, con datos oficiales, qué llevamos en nuestra cesta de la compra.

 

La cesta de la compra

¿Consumimos más alimentos dentro o fuera de nuestro hogar? En el año 2017 consumimos cada uno de nosotros una media de 751,4 kilos-litros de alimentos y bebidas. De estos, el 88,2% los consumimos en nuestras casas y el 11,8% fuera.

De los productos que consumimos en nuestros hogares, los productos frescos suponen el 39,9% del volumen de productos comprados.

Para realizar las compras preferimos el supermercado. Pero si se trata de productos frescos, nos decantamos por comercios especializados. Seleccionamos nuestros lugares de compra  por su cercanía, calidad de los productos y sus precios. Y no nos supone ningún problema adquirir “marcas blancas”. La compra por internet, aunque todavía supone sólo un 1,2% del volumen de compra, muestra un alto potencial especialmente entre los jóvenes que viven en ciudades.

 

El consumo de alimentos en datos

Los consumidores estamos cambiando nuestros hábitos de consumo. Simplificamos nuestros menús, que a menudo constan de un único plato. También optamos cada vez más por desayunos salados en detrimento de los tradicionales. El deporte gana relevancia en nuestros hábitos, lo que supone una oportunidad para las preparaciones rápidas y saludables.

¿Cómo afecta esto a nuestra cesta de la compra? Vamos a verlo:

 

qué hay en nuestra cesta de la compra

Fig. 01 Nuestra cesta de la compra en cifras

 

Aceites:

En 2017 consumimos una media de 11,73 litros de aceite por persona.

  • El aceite de oliva (refinado), es el que más utilizamos (32,7%), aunque ha disminuido su consumo respecto al año anterior. Los aceites de oliva virgen y virgen extra, suponen el 21,4 y 9,2% respectivamente. Estamos aumentado el consumo de estos dos últimos tipos de aceite.
  • También aumenta el consumo de aceite de girasol, situándose en el 31,9%.
  • El consumo de aceites de semilla (uva, arroz, avellana, nuez, sésamo, lino, coco,…), es minoritario y su demanda se ha reducido drásticamente.

 

Leche y derivados lácteos:

Leche

Consumimos 69,90 litros de leche por persona en un año. La gran mayoría de la leche consumida en nuestros hogares, es leche envasada. De ésta, el 96% es leche de larga duración (es decir, los brick que encontramos a temperatura ambiente) y el 3,1% restante corresponde a la de corta duración (leche pasterizada).

  • Nos decantamos por la leche semidesnatada, de la que consumimos 32,66 litros.
  • Le sigue la leche  desnatada (19,74 litros). Esta leche es la preferida en aquellos hogares formados por adultos sin niños.
  • Por último consumimos 17,11 litros de leche entera. Su consumo es mayor en los hogares donde hay niños.

Cada vez consumimos menos leche. Desde el año 2000 ha ido descendiendo su presencia en nuestra cesta de la compra, especialmente en el caso de la leche entera.

Derivados lácteos

Los derivados lácteos suponen un consumo de 38,36 kilos o litros por persona. De estos, los que más se encuentran en la cesta de la compra son los siguientes:

  • Leches fermentadas: en este grupo se incluyen los yogures (66,4%), los yogures con bífidus (20,5%) y otras leche fermentadas (aquí se encuentran las que llevan por ejemplo los famosos Lactobacillus) con un 13,1% . Si bien hemos consumido 14,47 kg de este tipo de productos, su consumo se reduce respecto a años anteriores.
  • Queso: también hemos consumido menos quesos (7,66 kg) que en años anteriores. El queso que más a menudo compramos es el fresco, seguido por el semicurado y el queso fundido. Este último es el que sufre un mayor retroceso. Por el contrario, cada vez nos gusta más el queso semicurado.
  • Postres lácteos: se incluye en esta categoría los flanes, natillas, cremas de chocolate, cuajadas, cremas catalana,… Consumimos 6,09 kg.
  • Batidos: tanto de leche como de yogur. Adquirimos 3,96 kg.

 

Carne

En cuanto a la carne, hemos consumido en nuestros hogares 47,6 kg, descendiendo un 5% este consumo respecto al año anterior.

  • Consumimos sobre todo carne fresca (73,4%), preferentemente de pollo, seguida de la carne de cerdo y  de la de vacuno.
  • La carne transformada (24%) ha incrementado su consumo respecto a años anteriores. Especialmente en el caso de los fiambres (no confundir con el jamón cocido, cuyo consumo es menor), el jamón curado y la paleta.
  • Por último, el consumo de carne congelada es minoritario (2,6%).

 

Pescados y mariscos

Consumimos la mitad de pescado y marisco (23,73 kg) que de carne. Al igual que el caso anterior, su consumo ha descendido.

  • Pescado fresco: es el que más consumimos (10,54 kg). Los hogares con personas jubiladas o adultos sin niños son los que más consumen este tipo de producto.
  • Mariscos y moluscos frescos: le siguen en cuanto a consumo (3,52 kg). También en este caso el consumo es mayor entre personas jubiladas y adultos sin niños, y aumenta según aumenta la clase socioeconómica.
  • Conservas de pescado y marisco: al contrario de los casos anteriores, su consumo aumenta. Se llega a los 4,42 kilos consumidos.
  • Por último, el pescado congelado supuso un consumo de 2,50 kg y el marisco y moluscos congelados de 2,18 kg.

 

Frutas y hortalizas

Este tipo de productos, son los que tienen más peso en nuestra cesta de la compra:

  • Hemos consumido 92,45 kilos de frutas frescas. Nuestras preferidas son las naranjas, los plátanos y las manzanas. Cada vez demandamos más las cerezas y la ciruelas. En cambio disminuye nuestro consumo de melón, fresas y mandarinas.
  • Respecto a las hortalizas frescas (incluidas las patatas), su consumo se sitúa en 55,43 kg. Al igual que en el caso de las frutas, ha habido una menor demanda respecto a años anteriores. Lo que más consumimos son las patatas, seguidas por los tomates, las cebollas y las lechugas.
  • En 2017 consumimos 8,15 kg de hortalizas en conserva y 3,48 kg de hortalizas congeladas.
  • El consumo de fruta en conserva supuso 1,74 kg y la fruta congelada 0,02 kg.

A modo de curiosidad, os contaré que las patatas frescas son las preferidas en los hogares formados por personas retiradas y adultos independientes. En cambio las patatas congeladas se consumen en mayor medida en los hogares con niños. Y las procesadas triunfan entre los jóvenes independientes.

 

Pan y bollería

Pan

Este es otro de los productos castigados, cuyo consumo cae desde el año 2008. Aún así consumimos 24,16 kg. Los hogares con personas retiradas y las familias con hijos son las que más consumen este producto.

En nuestra cesta de la compra se encuentra con mayor frecuencia el pan fresco normal (74,2%), seguido por el pan industrial fresco (13,2%), el pan fresco integral (7,2%) y el pan industrial seco (5,4%).

Bollería y pastelería

Consumimos 13,45 kg de este tipo de productos, incluyendo bollería, pastelería, galletas, cereales y productos navideños.

El principal producto consumido es la pastelería y bollería (43,7%), seguida de las galletas (38,8%). Aquí las familias con hijos son el principal consumidor.

 

Otros productos

Vemos a continuación otros alimentos que tienen un menor peso en nuestro cesta.

Los siguientes productos están experimentando un importante crecimiento en nuestras preferencias de compras. Sus consumos en 2017 fueron los siguientes (kg/persona):

  • Platos preparados (13,82)
  • Huevos (8,39)
  • Pasta (4,09)
  • Arroz (3,81)
  • Legumbres (3,13)
  • Frutos secos (2,99)
  • Salsas (2,60)
  • Aceitunas (2,53)
  • Especias y condimentos (1,28)

 

Por el contrario, disminuye el consumo de los siguientes alimentos:

  • Azúcar (3,46).
  • Cafés e infusiones (1,70)
  • Sal (1,13)
  • Caldos (0,18)

 

Hacia dónde vamos….

Estos datos presentados en el informe, nos indican las siguientes tendencias en el consumo en nuestro hogar:

  • Preferimos el aceite de oliva. Cada vez más, consumimos el virgen, de mayor calidad al tratarse de un aceite sin refinar. En este caso, priorizamos calidad y salud antes que precio.
  • Los lácteos siguen siendo una parte fundamental de nuestra cesta de la compra. No obstante su consumo mantiene una caída constante en los últimos años. Especialmente en el caso de la leche.  Este descenso se debe en gran media a la “mala prensa” a la que están siendo sometidos. Si todavía te queda alguna duda sobre la idoneidad del consumo de lácteos, te recomiendo que leas este post de Centinel donde se pregunta si los lácteos son o no saludables.
  • En el caso de las leches fermentadas (yogures y similares), los famosos “Bifidus” y “Lactobacillus” ya suponen un tercio de éstos. Si eres de los que consumen este tipo de productos, te recomiendo que leas antes este post de Scientia “La verdadera historia de Actimel” o éste de Beatriz Calidad sobre yogures que no son yogures.
  • En cuanto el consumo de carne, el factor económico es importante. Preferimos las carne de pollo y de cerdo. Y para los que aún tienen duda, no, la carne no está llena de antibióticos. Y así de bien lo explica Gominolas de Petróleo.
  • En cuanto a la carne procesada, preferimos el fiambre al jamón cocido. ¿Que no sabes la diferencia? Imprescindible conocerla de la mano de Farmagemma. Seguro que tras leerla lo piensas un poco más antes de meter el fiambre en la cesta de la compra.
  • El pan también es otro de los alimentos más castigados en cuanto a su consumo. El más saludable, el integral, supone únicamente un 7% del pan consumido. Si dudas que pan elegir al hacer la compra, en este vídeo te lo explica El Comidista y Mi dieta no cojea.
  • Comemos más bollería y dulces en general que la suma de pasta, arroz y legumbres. Preocupante ¿verdad?Pues si te queda alguna duda sobre el consumo de alimentos azucarados, Ciencia sin miedo te la responde.
  • Como aspecto positivo, cabe destacar el aumento en el consumo de legumbres y frutos secos (¡que no engordan!). Y el descenso en el consumo de azúcar y sal (la que compramos envasada).

 

¿Y qué pasa con los zumos, refrescos, vino o cerveza? Si me lo permitís, os lo cuento en el próximo post.