Hace algunas semanas, se presentó el “Plan de colaboración para la mejora de la composición de los alimentos y bebidas”. Este Plan pretende reformular determinados alimentos para reducir la incidencia de  enfermedades como la obesidad. La reformulación consiste en mejorar el contenido de ciertos nutrientes (grasas saturadas, grasas trans, sal o azúcar).

Como os comentaba en el post “Plan para mejorar la composición de los alimentos”, este ha sido muy controvertido, cosechando tanto felicitaciones como críticas.

Uno de los artículos más interesantes que se han escrito al respecto, y que pone en entredicho la base científica en la que se fundamenta este Plan,  es “Plan para la mejora de la composición de los alimentos, ¿va a funcionar?”

 

¿Sólo afecta a la industria alimentaria?

Si algo tienen en común los análisis realizados al respecto, es que ponen el foco sobre la industria alimentaria. Pero aunque sobre ella recae gran parte del peso del Plan, también intervienen otros actores no menos importantes. Hablamos de:

  • Restauración social. Representada por la asociación FEADRS. Aquí se incluyen entre otros los comedores escolares, de empresa, cafeterías de hospitales, comedores de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado,…
  • Restauración moderna. Representada por la asociación MARCAS DE RESTAURACIÓN. Cuenta entre sus socios con empresas como McDonald, KFC o el Grupo VIPS.
  • Distribución automática. Representada por la asociación ANEDA. En este caso hablamos de los distribuidores de máquinas expendedoras o de vending.

En los próximos meses empezaremos a ver algunos cambios que quizás nos choquen. Incluso pueden generar nuestro rechazo si desconocemos sus motivos.  Vamos a ver en qué consistirán:

 

Restauración social

Muchas de las comidas que realizamos fuera de nuestros hogares transcurren en nuestros lugares de trabajo. Especialmente si residimos en grandes ciudades o tenemos determinados empleos. También en el caso de nuestros hijos, suelen hacer uso de los servicios de comedor.

La elección de menús equilibrados resulta fundamental teniendo en cuenta que podemos realizar unas cinco comidas semanales en este tipo de restauración. Y adquiere especial relevancia en el caso de comedores que ofertan un solo menú, como son los comedores escolares.

Comedores escolares:

Es habitual que los colegios informen de los menús de nuestros hijos. Incluso en algunos casos indican posibles menús para la cena. Esto permite que los niños tengan una dieta lo más adaptada a sus necesidades.

Los principales compromisos incluidos en el Plan para comedores de colegios son:

  • Aumentar las oferta de platos de carnes magras respecto a otras carnes.
  • Mayor número de platos cocinados a la plancha, al horno o mediante cocción y sin sofritos o salsas.
  • Disminuir la oferta de platos precocinados fritos, como San Jacobos, croquetas o empanadillas.
  • Pan integral en lugar de plan blanco.

Aunque se trata de medidas interesantes, todas ellas están acompañadas de objetivos que pueden quedarse un poco cortos. Por ejemplo en el caso de pan, se estima que actualmente no se está ofreciendo pan integral en los comedores escolares. El objetivo a alcanzar en 2020 es ofrecer una vez a la semana pan integral. Pero si el pan integral es mejor que el blanco ¿por qué no se ofrece siempre?

 

Otros comedores:

En el caso de los comedores de empresas, cafeterías de hospitales, comedores de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado o de centros de Administraciones Públicas, los principales compromisos son:

  • Aumentar la oferta de:
    • Primeros platos a base de hortalizas y verduras o legumbres.
    • Guarnición de hortalizas para acompañar a segundos platos.
    • Más segundos platos de pescado y de carnes magras.
    • Postre a base de fruta fresca de temporada.
    • Platos cocinados a la plancha, horno o cocción y sin sofritos o salsas elaboradas.
    • Yogur natural no azucarado.
  • Disminuir la oferta de platos precocinados fritos, como San Jacobos, empanadillas o croquetas.

Los objetivos a conseguir son diferentes en función de si sólo se tiene un menú sin elección o si hay varios menús.

Estas medidas son muy necesarias (e incluso pueden quedarse cortas) si tenemos en cuenta noticias como las relacionadas con los menús de la Legión.

Por otro lado, en muchos comedores de empresa van más allá de estas medidas. Ofrecen a los consumidores zonas con ingredientes para ensaladas, cocina en vivo a la plancha, zona “wok”, piezas de fruta de temporada cortada,  información nutricional de cada plato ofertado o posibilidad de tomar un solo plato en lugar de dos.

 

Principales acuerdos en restauración social

Fig. 1 Principales acuerdos en restauración social. Fuente: Infografía AECOSAN

 

Restauración moderna

En el caso de establecimientos de restauración, incluyendo los “fast food”, se establecen medidas tales como:

  • La disminución de la cantidad de azúcar de los sobres monodosis. Claro está, que esta medida no sirve de nada si en lugar de un sobre de azúcar ahora nos echamos dos en el café.
  • En el caso de la sal, también se reduce su contenido en los sobres monodosis. Además los saleros tendrán menos orificios y se potenciará el uso de especias para reducir la sal en las comidas.
  • Utilización de leche baja en grasa y desnatada en los cafés.
  • Aumento en el uso de aceite de girasol, girasol alto oleico y de oliva para la fritura. En este caso se ha planteado un ambicioso objetivo: todos los establecimientos acogidos a este Plan deberán utilizar este tipo de aceites en 2020 (excepto los establecimientos de restauración en ruta cuyo objetivo es del 85%). También se ofrecerá al consumidor aceite de oliva virgen para aderezar las ensaladas.
  • Respecto a las guarniciones, se darán alternativas a las patatas fritas como verduras, hortalizas y legumbres.
  • Se aumentará la oferta de fruta y zumos tanto como postre como a lo largo de todo el día (no sólo en las comidas).
  • Se ofertarán alternativas al pan blanco.
  • Jarra de agua bajo petición del cliente.

Además de estas medidas, existen otras que quizás sean menos entendibles por los consumidores:

  •  Opciones de “platos para compartir” y disminuir del tamaño de las raciones (¿se reducirá también el precio?).
  • Ausencia de saleros y salseros en las mesas. Eso sí, se proporcionan si el cliente lo pide.

Respecto a la reducción de las raciones, hace algunas semanas los medios de comunicación informaban sobre la reducción en el menú infantil Happy Meal de McDonald en E.E.U.U. Visto el compromiso adquirido con este Plan, seguramente también se tomen en España medidas similares.

En el caso de la restauración moderna, es importante que haya variedad en la oferta. Pero más importante es la elección que hagamos de los platos a consumir. Por mucha ensalada y fruta que ofrezcan, si decidimos aprovechar la  oferta 2×1 de hamburguesa XXL acompañada de patatas fritas, refresco gigante y por supuesto un postre bien dulce para terminar, no sirven de nada todas las medidas anteriores.

Principales acuerdos en restauración moderna

Fig. 2 Principales acuerdos en restauración moderna. Fuente: Infografía AECOSAN

 

 

Distribución automática (vending)

En los últimos tiempos han surgido iniciativas como @ChangingVending para denunciar el perfil nutricional que suelen tener los productos de las máquinas expendedoras. Es habitual que únicamente se puedan adquirir refrescos y productos de bollería. Incluso en lugares como hospitales, polideportivos municipales o centros escolares.

Pero ¿qué compromisos incluye el Plan respecto a la distribución automática?

  • Se irán remplazando los productos de bollería, patatas, refrescos,.. por productos reformulados. El objetivo es remplazar hasta llegar al 100%. Claro que los productos reformulados no son precisamente los que tienen mejor perfil nutricional.
  • Aumentar el % de alimentos que favorezcan una dieta saludable del total de los productos de la máquina. El objetivo marcado es llegar al 50% de los productos ofrecidos. En esta categoría se incluirían por ejemplo frutas, lácteos, zumos,..
  • Reducir un 15% la dosis máxima de azúcar añadido en bebidas de máquinas calientes (cafés y similares).
  • Incrementar hasta el 45% la oferta de agua.
  • Aumentar hasta el 7% las bebidas refrescantes sin azúcares añadidos. En este caso, el nivel actual se encuentra en el 5% por lo que parece que este cambio no va a ser muy significativo.

Al margen de estos objetivos acordados, desde mi punto de visto creo que sería necesario tener en cuentan algunos aspectos:

  • Es fundamental incorporar alternativas más saludables (por ejemplo frutos secos) a las opciones habituales de bollería o patatas fritas para que el consumidor pueda elegir.
  • Estas opciones deben ser atractivas en cuanto a la facilidad de consumo y precio.  Así por ejemplo, ya hay empresas que están trabajando en posibles formas de presentación de frutas.
  • También tecnológicamente deben ser adecuadas. Por ejemplo si tienen fechas de caducidad muy corta van a requerir una mayor reposición y por tanto mayor coste para el distribuidor.

En cualquier caso no debemos olvidarnos que al final se trata de un negocio. Y debe ser rentable. Por mucho acuerdo al que se haya llegado, si al final el distribuidor tiene que tirar parte de los productos de la máquina o si no tiene suficiente rotación de los mismos este Plan no servirá.

 

Principales acuerdos en distribución automática o vending

Fig. 3 Principales acuerdos en distribución automática o vending. Fuente: Infografía AECOSAN

 

Por último indicaros que el Plan recoge también la incorporación de información o mensajes de hábitos saludables a través de estos tres canales: restauración social, restauración moderna y distribución automática.  Y es que la sensibilización como consumidores resulta fundamental para garantizar el éxito.