Lo confieso, me encanta ir al súper. Donde otros ven una lista de la compra interminable y un carro a llenar, yo veo  nuevos productos que descubrir. Se me pasa el tiempo volando entre lineales, buscando productos desconocidos y leyendo etiquetas. En fin, cada uno tiene sus vicios….

Mi última visita ha sido bastante fructífera al respecto. Y para contaros lo más destacado comienzo con unas increíbles … gominolas de la belleza.

Envase gominolas belleza

 

Gominolas de la belleza

¿Os imagináis estar más guap@ por comer gominolas? ¿Quién no se apuntaría? Y no unas gominolas cualquiera, no. Me refiero a esas gominolas con forma de mora. Seguro que más de una vez las has comido: rojas o negras a elegir. Estas de las que os voy a hablar son bastante más glamourosas, de color dorado.

¿Y cual es su particularidad? ¿Qué las diferencia de otras gominolas? En su página web, acompaña a la presentación de este producto la leyenda “bella por fuera y por dentro” (así en femenino, que la belleza debe ser sólo cosa de mujeres). Se indica además que contienen antioxidantes, colágeno y omega 3 que favorecen la belleza y el bienestar.

 

propiedades gominolas

¿De verdad tienen esas propiedades?

Cada vez más alimentos publicitan propiedades saludables. Las pueden incluir en su etiquetado o en otros medios como sus  páginas web. Con el fin de proteger a los consumidores, se procedió a legislar al respecto. Esto es fundamental, ya que las propiedades saludables pueden hacer que el consumidor se decante por un producto en detrimento de otros similares. Y esto no sería justo si dichas propiedades no fueran reales, ¿verdad?

Los fabricantes que quieran incluir estas alegaciones en sus productos tiene dos caminos:

  • Demostrar dichas propiedades y que sean aprobadas por las Autoridades Europeas. Y esto no es fácil. Las empresas deben presentar estudios científicos que son revisados por un Comité de Expertos.
  • Acogerse a alguna de las declaraciones que ya se han aprobado. La mayor parte de estas declaraciones están relacionadas con la presencia de determinadas vitaminas y minerales en los alimentos. Este ha sido el gran descubrimiento de la industria alimentaria.

En el etiquedo nutricional de este producto se resaltan dos compuestos: el colágeno y el aceite de lino (α linoleico). Veamos que propiedades tienen:

El colágeno

¿Cuántas veces hemos visto anuncios de productos de cosmética que llevan colágeno? Se venden como remedio para mejorar la piel, reducir las arrugas,…

Pero ¿qué es exactamente el colágeno?  El colágeno es una proteína que se encuentra presente en nuestro organismo. Forma parte de nuestra piel, nuestros huesos o nuestros tendones. Otorga elasticidad y resistencia. El propio cuerpo genera el colágeno aunque con la edad va disminuyendo esta síntesis. Y para “fabricar” el colágeno necesitamos los denominados “aminoácidos”. Imagínate que tienes unas piezas de Lego de esas que los niños utilizan para sus construcciones. Y que cada ficha de un color es un tipo de aminoácido. En función de las “fichas” que utilices y de cómo las coloques se formará una estructura u otra. Pues eso mismo ocurre en nuestro cuerpo. A partir de los alimentos que consumimos, nuestro organismo absorbe diferentes aminoácidos. Con ellos va “construyendo” diferentes proteínas. Eso sí, si falta alguna de estas “piezas” o aminoácidos ya no podrá construir las proteínas que lo contiene.

¿Y si tomamos alimentos ricos en colágeno? El colágeno en el proceso de digestión se descompone en sus aminoácidos para que puedan ser absorbidos en el intestino . Con lo cual será nuestro cuerpo quien decida que proteína necesita. Puede ser colágeno u otra. Por tanto tomar colágeno añadido a alimentos no tiene más beneficio que llevar una dieta en la que no falten las proteínas.

Es más, uno de los complementos que se vende es el colágeno hidrolizado para su uso en el mantenimiento de articulaciones. Hoy mismo he visto varios de estos productos en la farmacia. La diferencia con el colágeno anterior, es que este viene ya “troceado”. Pues bien, las Autoridades Europeas han rechazado los estudios presentados sobre sus efectos beneficiosos. Así que hasta el momento, no existen evidencias de al respecto.

Aceite de lino

El aceite de lino es una de las fuentes de grasas omega 3.  Seguro que ya has oído hablar más de una vez de los beneficios del consumo de este tipo de grasas. Nuestro cuerpo no puede producirlas y como son imprescindibles para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, tienen que formar parte de nuestra dieta. Están presentes, además de en este aceite, en el pescado azul o en las nueces. Es muy habitual encontrar en el supermercado alimentos enriquecidos en omega 3, especialmente productos lácteos. Pero no todos los omega 3 son iguales. Parece ser que los procedentes de pescado poseen más beneficios que los del aceite de lino.

En el caso del ácido linoleico, las Autoridades Europeas han aprobado una declaración saludable para alimentos que contienen más de 1,5 gramos de este ácido por cada 100 gramos de producto (en este caso , según su etiquetado, contiene 20 mg, muy por debajo de la cantidad  de referencia). ¿Está esta declaración relacionada con la belleza?  Pues no, está relacionada con el mantenimiento de los niveles de colesterol en sangre.

Por tanto hasta el momento no se dispone de evidencias aprobadas por las Autoridades Sanitarias que relacionen el consumo de colágeno ni de ácido linoleico con la belleza. 

 

Y si le damos la vuelta al envase….

Nos encontramos con su listado de ingredientes y la información nutricional.

Etiqueta gominolas belleza

¿Y cuáles son los principales ingredientes de este producto? Los tres que se encuentran en mayor cantidad son el jarabe de glucosa, azúcar y agua. Es decir azúcar, azúcar y agua. El zumo de frutas que lleva constituye el 15% del producto.

Así no es de extrañar que por 100 gramos de este producto (el envase contiene 80 gramos), 6,3 gramos sean de proteínas y ¡54,9 gramos de azúcar!

Vamos, que nos comemos las gominolas en busca de la ¿belleza? y lo único que conseguimos es un chute de azúcar.

 

Los “sin”

No sé si sabeis lo que es la “quimiofobia“. Si os fijáis en la publicidad, abundan los “sin colorantes”, “sin químicos”, “natural”,… Es decir, se da a entender que es más saludable un alimento sin productos “químicos”. Y esto no es verdad. Además ¿qué no es química? El agua es química, cualquier alimento está formado por compuesto químicos, … nosotros somos pura química.

Pues bien, el etiquetado de estas gominolas me deparaba otra sorpresa con un “sin” bien grande. A los “sin gluten”, “sin lactosa” y “sin sal” que podrían tener cierta utilidad para algunos consumidores, se unen:

  • Sin grasa
  • Sin conservantes
  • Sin colorantes artificiales

En el listado de ingredientes, entre los colorantes que forman el producto se encuentran el dióxido de titanio y el óxido de hierro. ¿De verdad creéis que existe alguna diferencia entre los extraídos por ejemplo de un mineral y los sintetizados directamente en la industria? Es más, la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), evalúa periódicamente  los colorantes alimentarios. Y así ha decidido limitar las cantidades permitidas de colorantes tan “naturales” como el rojo cochinilla.

 

Concluyendo….

Los envases, colores de los productos y la publicidad son determinantes en nuestra selección de productos. Pero es muy importante que antes de dejarnos llevar por nuestro primer impulso, revisemos el etiquetado. No nos dejemos arrastrar por “propiedades saludables” de los alimentos si no van acompañadas de un buen “perfil nutricional”.