Parece ser que la expresión “venganza de Moctezuma” tiene su origen en las graves consecuencias que  sufrieron los españoles por ignorar las costumbres de los nativos mesoamericanos.

El maíz era la base de la dieta del pueblo mexicano. Antes de consumirlo, lo sometían a un tratamiento denominado nixtamalización (cocción con agua y cal). Este permitía reducir ciertas toxinas comunes al maíz, incrementar el contenido en calcio y liberar la vitamina B3. Los españoles sin embargo, lo trataron como si fuera trigo. El precio pagado fue muy elevado. Costó la vida a miles de europeos que sufrieron un mal llamado Pelagra, causado por la falta de vitamina B3 en la dieta.

Hoy en día, se utiliza la expresión popular “venganza de Moctezuma” para referirse a la diarrea del viajero, especialmente de aquellos que visitan México.

Si tu destino se encuentra fuera de Europa, y no quieres que nada te estropee estos días de descanso, ahí van algunas recomendaciones:

 

1- El agua siempre embotellada

Da igual que las personas que viven en el país que visitas tomen el agua directamente del grifo y no les ocurra nada. Lo más probable es que a nosotros no nos siente igual. Así que si quieres evitar tener que quedarte en la habitación del hotel más tiempo del esperado, consume agua de botella. Y comprueba siempre el precinto del tapón.

No te olvides del hielo. Mejor bebida fría que bebida con hielo.

 

2- La fruta pelada y las hortalizas cocinadas

¿Con qué lavamos la fruta? Pues teniendo en cuanta el punto anterior, o bien utilizamos agua embotellada para el lavado o bien no nos complicamos y pelamos la fruta.

La fruta cortada nos ha dado más de un susto en nuestro país o los de nuestro entorno, donde las condiciones están bastante controladas. Así que podéis imaginaros que este riesgo se multiplica en otros lugares donde el nivel de higiene es más deficiente .

En el caso de las hortalizas, opta por las que estén cocinadas. Hervidas, a la plancha o parrilla, al horno,…

 

3- El pescado, mejor pequeño

Te preguntarás que tiene que ver aquí el tamaño con la seguridad de su consumo. Pues verás, en algunas zonas el  pescado puede causar la ciguatera. Quizás te suene este nombre por algún caso que se ha producido en Canarias. Esta intoxicación alimentaria se produce cuando se consume pescado tienen en sus tejidos una toxina, la ciguatoxina.

Los pescados con esta toxina suelen vivir en arrecifes de coral, en las zonas tropicales y subtropicales. El problema es que a simple vista no se puede saber si el pescado contiene o no dicha toxina. Tampoco se destruye congelando o cocinando.

¿Eso quiere decir que se debe evitar consumir pescado? No, pero se pueden tomar algunas precauciones:

  • Algunos países tienen restringido el consumo de determinados pescado, sigue siempre las recomendaciones.
  • Consume preferentemente pescados de pequeño tamaño, que quepan enteros dentro de tu plato.
  • Evita pescados como la barracuda y la morena, ya que son los que suelen causar más casos y más graves.
  • No comas hígado u otras vísceras.

En caso de ingerir pescado contaminado, los síntomas más frecuentes son:

  • Gastrointestinales: vómitos, diarreas, náuseas, dolor abdominal,…
  • Neurológicos: inversión de temperatura, hormigueo, adormecimiento de extremidades, dolor de dientes,…
  • Cardiovasculares: cambio en el pulso, taquicardia, bradicardia, arritmia,..

Dos de los síntomas más característicos son la inversión térmica (las superficies frías queman y las calientes se sienten frías) y el hormigueo de labios y lengua.

No existe cura. Los síntomas pueden aparecer desde el mismo momento de su consumo hasta 30 horas después . El mayor problema es que los síntomas pueden perdurar en el tiempo. Incluso cuando parece que han remitido, pueden volver a agudizarse por el consumo de alimentos como las nueces y semillas, el marisco, el alcohol o el pollo.

4- Las ostras, depuradas

¿Hay algo mejor que comer unas ostras a la orilla del mar? Pues sí, comer unas ostras que se hayan depurado antes.

Esto es extensible a moluscos como las almejas, navajas o mejillones. Estos filtran continuamente el agua en el que se encuentran para poder alimentarse. Y claro, cualquier impureza, virus, bacteria o toxina queda retenida, pasando al consumidor.

El proceso de depuración consiste en hacer filtar al molusco agua totalmente limpia y controlada para que vayan eliminado los posibles contaminantes. No obstante, este método da resultado en el caso de determinadas bacterias. En otros casos, como la presencia de toxinas (por ejemplo de las famosas “mareas rojas”), la depuración no es suficiente.

Consumir estos alimentos cocinados (con tratamiento térmico), disminuye el riesgo de sufrir algún tipo de toxiinfección por bacterias asociadas a su consumo.

 

5- Dale un respiro a tu estómago

Una de las partes más gratificantes de un viaje, es la gastronomía. Degustar las comidas y bebidas locales es imprescindible para conocer bien la zona que visitas.

Pero, ojo, que muchas veces la comida es muy especiada o muy picante. Y aunque desde el punto de vista sanitario, no presente problemas, a nosotros nos puede sentar mal. ¿Qué podemos hacer en estos casos? Ahí van algunos consejos:

  • No intentes probar todo el primer día como si no hubiera un mañana. Mejor ve acostumbrándote poco a poco a la gastronomía local. Piensa que en países como México empiezan a incluir el picante en su dieta desde que son niños. No hace falta que te tomes un chile habanero en ayunas para demostrar que tú también aguantes el picante.
  • Muchos hoteles incluyen platos que aunque conservan parte del encanto local, se encuentran adaptados al paladar europeo. Puedes alternar comidas más “auténticas” con estas. No quedan tan bonitas las fotos en Instagram pero lo agradecerás.
  • Haz caso a los locales en sus recomendaciones. Si una determinada comida la toman en el desayuno, quizás para la cena sea demasiado fuerte.

 

Estos cinco consejos podemos resumirlos en dos: agua embotellada y alimentos cocinados. Con estas dos directrices ya te habrás quitado de encima muchos riesgos.

Y sobre todo, lo más importante es que disfrutes al máximo de tus vacaciones. Hay que tomar ciertas precauciones, pero sin obsesionarnos.

¡Nos vemos a la vuelta!