Consumir alimentos que no son seguros puede llevarnos a padecer enfermedades tanto a corto como a largo plazo, además de los importantes costes económicos que pueden acarrear. La OMS (Organización Mundial de la Salud) establece las 10 claves para darnos una visión global sobre la seguridad de los alimentos.

1- Los alimentos transmiten más de 200 enfermedades

A nivel mundial más de 400.000 personas fallecen al año por consumir alimentos contaminados, siendo los niños menores de 5 años los más afectados. Muchas enfermedades transmitidas por alimentos podrían evitarse con una adecuada manipulación y preparación de los mismos.

En Europa, gracias a las exigencias que la legislación, el propio mercado y los consumidores imponen a los fabricantes de alimentos, éstos son generalmente seguros. No obstante, en los últimos años hemos sufrido algunas crisis alimentarias, unas debidas a fallos “no intencionados” en algún punto de la cadena alimentaria y otras debidas a prácticas fraudulentas (ver fig. 1).

Crisis alimentarias

Fig. 1 Principales crisis alimentarias en Europa

 2- Los alimentos contaminados pueden causar problemas de salud a largo plazo

Cuando nos intoxicamos con un alimento generalmente sufrimos consecuencias como vómitos o diarreas en las horas o días siguientes, por lo que es más fácil investigar qué alimento fue el origen. En otros casos, el consumo de alimentos contaminados puede causar problemas a largo plazo, como cáncer o trastornos neurológicos siendo más complicado relacionar estas enfermedades con el consumo de un determinado alimento.

Este es uno de los principales retos a los que nos enfrentamos en la actualidad. El avance en las investigaciones científicas y en los métodos de detección de los diferentes tóxicos nos permitirán seguir avanzando en este campo.

3- Las enfermedades transmitidas por los alimentos afectan más a las personas vulnerables

Los niños, embarazadas, enfermos y ancianos son más sensibles al consumo de alimentos contaminados y por tanto las consecuencias suelen ser más graves.

En relación con este aspecto, en nuestro país existe legislación destinada por ejemplo a los fabricantes de alimentos infantiles. Abordaremos este tema en próximos post,  ya que es fundamental estar bien informado en caso de que formemos parte o tengamos a nuestro cuidado alguno de estos grupos más sensible.

4- La contaminación de los alimentos puede producirse en numerosas ocasiones

Hasta que los alimentos llegan hasta nuestros hogares pasan por diferentes procesos desde la producción primaria (ganadería, agricultura), pasando por fabricantes, transportistas o puntos de venta. Es lo que se conoce como “cadena alimentaria” y cada uno de los participantes en la misma (incluyéndonos también a nosotros los consumidores) es decisivo a la hora de mantener la seguridad de los alimentos. Si uno de ellos falla, el alimento ya no será seguro.

5- La globalización hace que la inocuidad de los alimentos sea más compleja y esencial

El suministro de alimentos es cada vez más global, siendo habitual ver en nuestros supermercados alimentos procedentes de países como China, Perú, Brasil,.. Esto provoca que sea necesario aumentar los esfuerzos para garantizar que los alimentos que consumimos sean seguros.

En España disponemos de un Plan Nacional de Control Oficial de la Cadena Alimentaria (PNCOCA), donde se incluyen los controles a realizar desde la producción primaria (ganadería, agricultura) hasta los puntos de venta al consumidor final y que incluye además el control de los alimentos procedentes de terceros países.

Se dispone también de una red de alerta alimentaria a nivel nacional (SCIRI) y una red de alerta alimentaria comunitaria (RASFF) que permite el rápido intercambio de información entre distintas autoridades competentes. De esta forma si en un control aduanero de uno de los países comunitarios se detecta algún producto que no cumple los requisitos de seguridad exigidos, mediante la red de alerta se bloquea su entrada por cualquier otro país comunitario.

6. La inocuidad de los alimentos es multisectorial y pluridisciplinar

Para lograrla deben colaborar estrechamente profesionales tanto del sector público (organismos internacionales, administraciones europeas, estatales y locales, centros de investigación) como privado (industrias, asociaciones, laboratorios, auditores y consultores) y la sociedad (asociaciones de consumidores).

7. La contaminación de los alimentos afecta también a la economía y a la sociedad en su conjunto

Además de la incidencia sobre la salud de los consumidores y la repercusión directa por ejemplo en los costes laborales, puede afectar a las exportaciones, al turismo, y en general al desarrollo económico de los países.

8. Algunas bacterias dañinas se han vuelto resistentes a los fármacos

Durante años hemos utilizado de una forma excesiva antimicrobianos tanto a nivel humano como en agricultura y ganadería. Esto ha favorecido la aparición de bacterias resistentes a los antimicrobianos. Estas “superbacterias” pueden transmitirse a los humanos a través de los alimentos.

Este es uno de los mayores riesgos a los que nos enfrentaremos a corto o medio plazo.

9. Incumbe a todos lograr que los alimentos sean inocuos

Y nosotros como consumidores también tenemos que tener un papel activo. Cómo compramos, transportamos, conservamos y cocinamos los alimentos es decisivo para que estos sean seguros. ¡Somos un eslabón más de la cadena alimentaria!.

10. Los consumidores deben estar bien informados sobre las prácticas relativas a la seguridad de los alimentos

Para poder tomar decisiones sobre los alimentos que consumimos debemos estar informados pero de una manera fiable, no basada en alarmismos o medias verdades.

 

Este blog nace con la intención de ofrecer artículos que aborden de una forma sencilla  y fácil de comprender aquellos temas relacionados con la nutrición y la inocuidad de los alimentos, de forma que los consumidores podamos entender y decidir qué alimentos consumir.